
Veo la inmensidad del mar, pero aun no puedo besar tus
labios, sabiendo que esta noche, míos ya no serán, es una pena
Que la verdad de tus besos pretendan que tu felicidad esté aquí,
pero el único que lastima su alma.
¡Serás tú!, no hay sentencia a este vergonzoso acontecimiento;
que toma acto de presencia en este día y el resto de tu infame infelicidad.
¿Donde quedaron los momentos de aquel dichoso y prometedor hombre,
del cual yo me enamore?, la pena aguarda en la alcoba vacía de esta
vida que no se como pronunciar, ¡enamorada! ¡y sin pensarlo! Vi la
desgracia de mis días cautiva en ti.
¡En aquel hombre que no deseo ni tocar!, puedo creer en ti, pero
amarte ya no lo se, algo el pueblo dice y retumba en la sabiduría
popular, en el alma que no se puede rechazar: “El hombre no se vuelve
a enamorar de la misma manera dos veces”.
Trago la realidad, que me diste cuando te conocí, permaneceré en
la memoria de tus amores, en la palabras que dictaba al viento a
tu ser, estaré siempre en la melodía del medio día, que recuerda
el vacio de una infinita mujer que dejaste abandonada entre tus
brazos, muerta ¡Y nunca te diste cuenta de ello!
¡Libertad! bandera devota de los hijos, de mis hijos, que
aprendan que los enemigos son los aliados para poder superar
la desgracia de los olvidos, escucharan con devoción y atención
la historia del viento, y entre los matorrales de su memoria,
quedara pasmada la trágica historia del poder.
Amor mío, ¿donde puedo comenzar las coplas de las nubes?,
y no sean acusadas con la mediocridad como iste con mis besos,
que no entregaron a ninguna otra devoción, más que a tus labios, tus labios.
Que luna veré en esta noche; que sabiamente me dice que ya no eres el moreno,
del desierto de la aventura, como la fusión de los placeres infinitos que tuve
al ser tuya en aquella noche que no se olvida tan fácilmente; donde quedamos,
donde se encuentran nuestras almas; tal vez intactas de este mundo, o ya manchadas
de la inmundicia de los miles de sentimientos de malicia.
Del oasis de la alegría y la vida, rezaré por ti para que en el purgatorio,
tu alma se limpie y no sufras lo que en vida, a muchos haz hecho sentir.
Calamidad de los sepulcros has venido desde la tierra que muchos añoran
subsistir por la eternidad, regresas implorando en que te digamos la verdad
de tus actos, te diré la realidad de tu pasado, para que calles y puedas irte
a buscar el perdón divino, y no de los que aun estamos aquí.
Hombre que iste de tu vida una desaventura, para ti y los tuyos, seres
que te amaron encontraron caminos terregosos y mal estrechos por tu
llamada educación, ingrata vida, que no supiste sentir en tu ser infinito,
el milagro del amor, el milagro de la vida, las maravillas prestadas, el cariño
infinito de tu ser se marchito. ¡Los tuyos no lo entenderán por que no son tú,
pero sus almas rogaran por que puedan comprenderle aunque sea un grano, como del
trigo del aquel valle sin fin!
¡Ve y descansa en paz! Que Dios es grande y misericordioso para todos hombres…
¡Vete y no preguntes más! ¡Que tus pecados no los cometerás más y perdonados estarán!
